Día Mundial del Teatro en La Latina: un viaje entre bambalinas

Hoy es 27 de marzo, Día Internacional del Teatro, y no pude evitar pensar en ella, en La Cordobesa, mi cómplice de tantas funciones, aplausos y salidas bajo la lluvia madrileña. Pero esta vez, el que marcó el teléfono fui yo.

—“¿Qué pasa, vos llamando?” —me dijo entre risas sorprendidas.
—“Hoy es nuestro día. Bueno… el del teatro. Pero ya me entendés.”

Tras los chascarrillos de rigor, le conté que el Teatro La Latina celebraría la jornada con una ruta teatralizada por su historia. Me pidió que fuera por los dos y que, por favor, no escatimara en detalles. Prometió acompañarme en la próxima.

Un teatro con alma propia

A las 16:30, entré al histórico Teatro La Latina, en el corazón del barrio que lleva su nombre. Las butacas, los pasillos, las luces… todo parecía vibrar con una energía especial. Pero lo mejor vino de la mano de Oniria Teatro, que nos guió en una ruta teatralizada por todos los rincones del lugar.

Como si entráramos en una máquina del tiempo, nos sumergimos en más de 100 años de historia. Escuchamos anécdotas de actrices y actores legendarios, leyendas urbanas de camerinos embrujados y secretos escondidos tras los telones.

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Desde sus inicios como Cine Doré a comienzos del siglo XX hasta convertirse en uno de los teatros de comedia más emblemáticos de Madrid, La Latina ha sido testigo de carcajadas, ovaciones, y también silencios conmovedores.

Por supuesto, Lina Morgan, su gran estrella y antigua propietaria, fue protagonista de muchas de las historias. Su espíritu sigue vivo entre las butacas rojas y el brillo de los focos.

Un brindis por el teatro

Entre bambalinas, descubrimos los rincones donde nacen las historias antes de llegar al escenario. Camerinos llenos de memoria, pasillos donde se escucha el eco de ensayos pasados y un escenario que, al mirarlo desde dentro, impone aún más.

Al final del recorrido, todos los asistentes brindamos con una sonrisa en los labios. Porque el teatro es eso: un acto de fe, de encuentro, de magia compartida.

Salí del teatro con el corazón más liviano. Llamé a La Cordobesa y le conté cada detalle, como había prometido.

—“¿Y no lloraste?” —me preguntó entre bromas.
—“Solo un poquito… pero de emoción.”

Ella rió. Y yo pensé que el teatro, como la amistad, tiene el poder de unirnos incluso cuando no estamos en el mismo lugar.

¡Feliz Día Mundial del Teatro! 🎭✨
Y que nunca falten historias por contar ni telones por levantar.

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