Entrevista a Pablo Alamá

VACÍO’: una pieza de piezas acumulativas para hablar sobre el trastorno por acumulación en El Umbral de Primavera

  • Se trata de la presentación del primer proyecto de la compañía Cráter, que podrá verse todos los domingos de abril dentro del ciclo [abril imaginario].
  • ‘VACÍO’ es una pieza compuesta de piezas, así el espectador podrá elegir entre dos experiencias: un espectáculo teatral o un recorrido itinerante. Ambas incluyen una instalación y un documental. 
  • Dirigido por el creador valenciano Pablo Alamá, la pieza parte de la base de que todos nos vemos afectados por el trastorno de acumulación y que éste va más allá de lo material, traspasando las barreras digitales.

Entrevistamos a su director Pablo Alamá

¿Cuál es la visión creativa detrás de esta producción y cómo la has llevado a cabo durante el
proceso de dirección?


VACÍO surge de una necesidad de hablar sobre una vivencia personal con la intención de
colectivizar esta experiencia. Desde el principio el proceso se abrió mucho a lo que pudiera
llegar, intentando no poner límites al formato ni a la expresión. Uno de los primeros procesos
artísticos fue hablar con personas cercanas al trastorno de acumulación o al Síndrome de
Diógenes, y algo que en principio iba a ser un material de investigación acabó convirtiéndose
en una parte muy importante del proyecto. La dirección del proyecto ha consistido sobre todo
en una organización y selección de los materiales que hemos generado en equipo.

¿Qué desafíos específicos has enfrentado al trabajar en esta producción y cómo los has
superado?


Diría que el mayor desafío de esta pieza es que no es una sola pieza, sino que son 4 piezas
independientes que se acumulan. Llevar a cabo cuatro expresiones del proyecto (una
instalación, una obra de teatro, una experiencia itinerante y un documental) a la vez ha sido
bastante exigente. Aunque a la vez ha sido muy nutritivo cómo unos dispositivos contagiaban a
otros durante el proceso.


¿Qué aspectos de la obra crees que destacarán más para el público y por qué?


Creo que lo que más destaca es que el público tiene que accionar para que la pieza suceda.
Para empezar el público elige a la hora de comprar las entradas si quiere ver el espectáculo en
sala o realizar la experiencia itinerante, de manera que su decisión le va a llevar a perderse
algo siempre, y con esto jugamos con el concepto de FOMO (Fear of Missing Out). Y esto
ocurre en el resto de la pieza: la elección del espectador es una de las características que
vertebra toda la experiencia.

¿Cómo crees que esta obra se relaciona con las audiencias contemporáneas y sus
preocupaciones actuales?


La pieza parte del Trastorno por acumulación y el Síndrome de Diógenes, y transa un puente
con cómo vivimos en las ciudades occidentales y toda la acumulación y sobreestimulación
digital a la que estamos sometidos y de la que, irremediablemente, formamos parte. Esto abre
temas como puede ser la sostenibilidad y el medio ambiente. Las redes sociales, la
digitalización, toda esa acumulación de reels de gatitos y de tik-toks en nuestros dispositivos
generan una huella ecológica. Al final es un tema que apela a prácticamente cualquier persona
en la sociedad actual, especialmente a aquellas que vivimos en grandes ciudades, donde la
acumulación es mucho más visible.

¿Qué aspecto de esta producción teatral te ha resultado más gratificante o emocionante
como director?


Poder disfrutar del proceso y ver cómo el proyecto se ha ido haciendo grande y ha ido
acumulando materiales. Fue emocionante ver, casi como si tuviera vida propia, como el tema
empezó a atravesar al propio proyecto convirtiéndolo en un lugar donde también se
acumulaban cosas. También el hecho de interactuar con personas cercanas a la acumulación,
tanto física como digital, poder abrir sus vivencias y que estas pasen a formar parte del
proyecto y ver cómo, precisamente, se genera esa colectivización.

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