Entre tus siestas: una obra que transforma la maternidad en experiencia colectiva
En el universo del teatro independiente, pocas obras logran capturar con tanta honestidad, poesía y humor una experiencia tan compleja y transformadora como el puerperio. “Entre tus siestas”, dirigida por Brenda Howlin, Flor Micha y Santiago Swi, se sumerge en la maternidad sin filtros, llevando al escenario aquello que muchas veces se silencia o se romantiza en exceso.

Desde su estreno, la obra ha resonado con el público y la crítica, trascendiendo lo personal para volverse colectiva. Ha sido reconocida en España y declarada de interés social en Buenos Aires, lo que reafirma la necesidad de contar estas historias. Ahora, en su tercera temporada, continúa emocionando y generando reflexión.
En esta entrevista exclusiva, conversamos con los tres directores sobre el origen del proyecto, la construcción de un lenguaje escénico que fusiona teatro, danza y música, las resistencias y tabúes que enfrentaron y lo que esperan despertar en quienes se acercan por primera vez a verla.
A continuación, las preguntas y respuestas que nos dejaron Brenda, Flor y Santiago sobre “Entre tus siestas”.
- La obra nace del propio puerperio de Brenda, pero terminó convirtiéndose en una experiencia colectiva. ¿Cómo fue ese proceso de transformar algo tan íntimo en un lenguaje escénico que resuene con tantas personas?
BREN: Eso para mí fue una de las cosas más lindas de este proyecto, que mi propia experiencia, se vuelva colectiva, tanto para el equipo de la obra como para el público. Si bien hay detalles super personales, como el nombre de mi hijo, el deporte al que juega mi marido o la música que preparé para el parto, son detalles, porque a todes nos pasaron cosas similares. Entonces el proyecto se nutrió de las experiencias colectivas, estaba en el ADN del equipo.
Y por otro lado, la mayoría de las madres y padres, vivimos situaciones difíciles, pero con el paso del tiempo y la distancia, podemos ver lo ridículos que podemos ser, por miedo o por inexperiencia y decimos, pensamos o hacemos cosas insólitas. El humor, hace foco ahí, desnaturaliza los pensamientos corridos, los miedos. Y es muy liberador para el público sentir que hay otras personas que también se despiertan 10 veces en una noche para chequear si el bebé respira. Hay una frase que me gusta mucho, “pinta tu aldea y pintarás un mundo”. Y en este caso, fue así. SANTI: Creo que justamente la obra refleja algo de eso, que muchas veces lo íntimo y personal no está lejos de un resonar colectivo, y al canalizarlo en un hecho artístico se vuelve más colectivo aún y ahí uno puede apropiárselo para poner en juego las propias experiencias. Es el puerperio de Brenda o el de la pareja de la obra y de algún modo más o menos cercano, el de tod@s.
- El cruce entre teatro, danza y música es uno de los sellos distintivos de Entre tus siestas. ¿Qué aportó cada lenguaje al relato y cómo trabajaron en la dirección para lograr esa armonía?
FLOR: Fue una decisión de dirección abordar la puesta de la obra desde la potencia del cuerpo como síntesis contundente de lo que implica la maternidad. Y como consecuencia transmitir a través del lenguaje de la danza y las imágenes físicas toda esa zona del relato donde las palabras no alcanzan. Es por esto que el cruce de lenguajes fue prácticamente inevitable y desplegó todo un abanico de poesía y humor que no hubiera sido posible sin ese cruce. El ritmo, el humor, el movimiento, las metáforas sobre el espacio. Trabajamos en correlación y también confiando en la independencia de la mirada que enfocaba cada integrante de la dirección. Los recorridos diversos de la formación del trío de directores y también de los intérpretes aportó a que estos lenguajes confluyeran de manera natural en esta puesta.
BREN: Lo poético en el teatro, permite que cada espectador termine de construir lo que se sugiere desde su propia sensibilidad, imágenes. Creo que también ahí reside una de las potencias de la obra y le genera a cada espectador una conexión con su propia historia. En las escenas poéticas, no damos todo masticado o servido. Esas escenas se construyen desde el cuerpo, la música, las luces, donde invitamos al espectador a un viaje más emocional.
SANTI: La integración de los lenguajes fue armónica porque surgió de una necesidad más que de una idea. La necesidad de alcanzar eso que no se puede contar con palabras, de involucrar el cuerpo en su totalidad, porque entre tantísimas cosas, la mapaternidad es cuerpo, cuerpos, cuerpos gestantes, cuerpos lactantes, cuerpos que no descansan, cuerpos que se exigen, cuerpos que se entregan, que se arman y desarman constantemente, entonces esa necesidad se hizo guía y desde la dirección, la decisión fue acompañar esa guía organizando bien los roles, sabiendo que armamos ese trío también porque cada uno/a traía a priori más recorrido en alguno de los lenguajes.
- La obra aborda con humor temas muchas veces silenciados o romantizados como la maternidad, el agotamiento emocional y la pérdida del yo. ¿Sintieron resistencias o tabúes en el proceso creativo o con el público?
FLOR: Hoy en día esta temática está muchisimo mas presente en la agenda colectiva, al menos en la agenda feminista, social y cultural. Se visibiliza desde distintas perspectivas las problemáticas sobre la maternidad. Pero es cierto que no es tan frecuente verla en teatro, y puntualmente enfocar el puerperio desde el punto de vista poético, humorístico y al mismo tiempo comprometido, incluyendo también al padre en la escena puerperal. Creo que estas son las claves que generan que el público empatice y se identifique tanto con la obra. Por ejemplo, hablar de los miedos de madres y padres primerizos y ridiculizarlos a tal punto de poder reírnos de nosotros mismos, de lo que hasta hace un ratito fue un drama. En ese sentido, el proceso creativo fue tan catártico y caótico como revelador y sanador, y nos encontró abriendo la intimidad de un modo tan común, grupal y cotidiano que eso se plasma en la obra. BREN: Por mi parte, te diría que todo lo contrario. Tenía muchas ganas de poner la lupa en lo que no se muestra, en las zonas incómodas, incorrectas o lo que no se espera que una madre diga, como por ejemplo, “la maternidad es una mierda”, pero que en algún momento, todas pensamos. Sin ser una obra panfletaria, ayuda a repensar muchos temas del puerperio que deben cambiar. Como por ejemplo, las licencias por maternidad y paternidad, las exigencias y presiones de cómo deberíamos criar, la falta de red, la contención a madres post parto.
SANTI: Al contrario, para nosotr@s fue sanador el proceso, compartir estas cosas, armar red, poder reírnos, identificarnos y ponerlo en juego desde el humor es una forma de quitarle solemnidad a estos temas sin dejar de evidenciar que hay mucho por cambiar.
- Después de haber sido reconocida en España y declarada de interés social en Buenos Aires, ¿cómo cambió su vínculo con la obra y qué los motivó a seguir apostando por una tercera temporada?
FLOR: Sabemos que muchas veces producir teatro independiente en el contexto económico y social actual se vuelve muy cuesta arriba, entonces los reconocimientos formales siempre son un empuje y una inyección de energía, que ayudan tanto en términos de producción como en el ánimo. Pero más allá de eso sabemos que a la obra le queda mucho camino por recorrer, que la gente que sale conmovida corre a recomendarla y esa es la afirmación para seguir haciéndola. Hace poco una espectadora salió de ver la obra y posteo en sus redes “Me volví militante de Entre tus siestas, le pusieron cuerpo y palabras a todo lo que no pude nombrar durante mi puerperio”. La apuesta entonces es por ahí.
BREN: Desde un inicio a todes nos pasó algo muy fuerte con la obra y con el equipo. Fue un flechazo grupal y nos involucramos con gran compromiso, con la certeza de que estábamos armando una obra muy potente. En los ensayos nos reíamos, nos emocionábamos…. y estábamos seguros de que eso se trasladaría al público. De todos modos, tuvimos que sortear muchos obstáculos, desde económicos, cambio de sala y de actor. Pero a pesar de todo nunca perdimos la fe en la obra. Y estos premios, fueron muy especiales. De alguna manera son como una voz que nos dice, “denle para adelante”. Nos renovaron el deseo, el entusiasmo y también le dieron mayor visibilidad y ayudaron a legitimar la obra. Gracias a estos premios, se acercó gente que no se había enterado de la existencia de la obra o que estaba dudoso en venir. Aún nos queda mucho por recorrer, así que apostamos con todo a una tercera temporada.
- ¿Qué esperan despertar en el público que se acerca por primera vez a ver Entre tus siestas? ¿Hay alguna reacción o devolución que recuerden con especial emoción?
BREN: Yo tenía un deseo muy fuerte de llevar a escena este tema, de mostrar el lado B, lo que da vergüenza y culpa contar. Y que tanto hombres como mujeres puedan sentirse identificados, emocionarse y reírse. El humor ayuda a descomprimir. Y también aportar luz al tema, porque a pesar de todo el caos que se puede vivir durante esa etapa, hay esperanza al final del túnel. Porque el paso del tiempo y el equipo o red que podamos armar, ayuda a que se acomoden algunas cosas.
Y también, para que quien no tiene hijos o no se involucra en la crianza, pueda comprender todo lo que vivimos las madres cuando llega un bebé a nuestras vidas. Desde los cambios físicos, la vida laboral, la autoestima, la vida social, las presiones del afuera. No estamos locas, estamos sobrepasadas.
Es muy emocionante escuchar al público reírse durante toda la función y que luego salgan con los ojos llenos de lágrimas. Generar todo eso con la obra, es hermoso. Porque así también es la maternidad, contradicción pura.
Muchas mujeres nos dijeron “me sentí abrazada”, o “qué alivio saber que no soy la única”, o “gracias por mostrarme que no estoy tan loca”.